Clinica Veterinaria Mares


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LEISHMANIOSIS

La leishmaniosis es una afección causada por un parásito llamado Leishmania que, aunque también afecta a los gatos, es en los perros donde se dan un mayor número de casos.
Se trata de una enfermedad parasitaria que tiene cura en las personas, pero que en los animales sólo es posible actuar desde la prevención.
Una de las principales claves para que tu mascota no sufra el ataque de las hembras del Flebotomo, insecto portador del parásito, es dejarle pasar la noche en casa, porque el mosquito ataca frecuentemente a altas horas de la madrugada, al aire libre y en sótanos o zonas deshabitadas.

¿Qué es el flebotomo?

El flebotomo es la clase de mosquito que se encarga de transmitir, mediante la picadura, el parásito causante de las lesiones.


Este insecto es infectado primero al picar a un perro portador del parásito y, después, transmite dicha enfermedad al atacar a un perro sano. Es más pequeño de lo normal, ya que mide de 2 a 3,5 milímetros, y es muy silencioso, debido a que sus alas están cubiertas de pelo. Por estas dos características verlo u oírlo se convierten en tareas muy complicadas.
Las épocas en las que se da una mayor actividad del flebotomo es de mayo a octubre y los picos de abundancia son en junio y septiembre, aunque pueden picar desde febrero. Se desarrollan en los lugares secos y durante el invierno permanecen en estado larvario.

Es un insecto nocturno que ataca entre el atardecer y el amanecer y merodea por sótanos, zonas de escombros, agujeros, muros, etc. Son las hembras las encargadas de picar al can, ya que precisan de sangre para ovular y cuando realizan la picadura, los parásitos pasan a formar parte del flujo sanguíneo del animal, provocándole lesiones de diversa consideración en órganos internos y externos.

¿Cuáles son los síntomas?
En ocasiones esta enfermedad puede permanecer latente durante años, pero la mayoría de las veces comienza a dejar secuelas entre los 3 y los 18 meses después de la picadura. Superficialmente, se puede detectar por lesiones en la piel o en las articulaciones.

Se considera una dolencia grave, puesto que no tiene cura. Además, una vez transmitido, el parásito permanece en el cuerpo del perro durante el resto de su vida. La prevención es la única solución, pero nunca está de más visitar al veterinario cada seis meses o, como poco, una vez al año.


Cómo prevenirla
Los productos repelentes son los que presentan una mayor eficacia y fiabilidad. Al ser el flebotomo el único insecto que puede
trasmitir la enfermedad, si reducimos la posibilidad de que pique al perro, se logrará una mayor protección contra la leishmaniosis. La División Sanidad Animal de Bayer aconseja visitar periódicamente al veterinario y consultar con él la mejor estrategia para combatir estos mosquitos, además de las garrapatas y las pulgas.

Se recomienda acudir a la clínica en cuanto se detecte alguna anomalía, ya que el tratamiento será más efectivo en las primeras fases de la dolencia. Por ello, conviene reducir o evitar los paseos del perro a partir de la caída del sol, momento del día en el que aparecen los flebotomos y procurar que el animal duerma dentro de casa. Si se acepta llevar a cabo esta última indicación pero pasamos la noche con las ventanas abiertas, es preciso colocar mosquiteras en puertas y ventanas, teniendo en cuenta que el pequeño tamaño de este mosquito requiere que éstas sean muy tupidas.





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